Una estructura de 1,47 kilómetros de largo facilitó el acceso de emergencia a través del Río Biobío en Concepción
Situado en la activa región del Cinturón de Fuego, conocida por su actividad sísmica, Chile tiene un largo historial de terremotos catastróficos. En febrero de 2010, se produjo uno frente a las costas del país. Con una magnitud de 8,8 en la escala de momento, el seísmo, seguido del tsunami resultante y de fuertes réplicas, causó una destrucción masiva. Más de 220.000 viviendas quedaron destruidas y más de 500 personas perdieron la vida.
Concepción, capital de la región del Biobío y segunda ciudad más grande de Chile, fue una de las zonas más afectadas. Tres puentes sobre el río Biobío que daban servicio a Concepción se derrumbaron o sufrieron graves daños. Esto dificultó las labores de rescate y recuperación, y restablecer una red de transporte fiable y segura se convirtió en una necesidad crítica para la ciudad y su economía.
En estrecha colaboración con el Gobierno chileno inmediatamente después del terremoto, Acrow presentó una solución provisional que permitiría restablecer urgentemente la conectividad a través del río más ancho de Chile. Con un diseño de 1,47 kilómetros de longitud, el puente de emergencia de dos carriles propuesto por Acrow constaba de 37 tramos, cada uno de ellos con una longitud de 39,62 metros (130 pies).
Tras la aprobación del proyecto, los componentes de acero modulares prefabricados de Acrow se enviaron a Concepción, donde el puente se construyó y puso en servicio en 81 días, en colaboración con el Ejército chileno y contratistas locales. Después de más de 5 años de uso con mucho tráfico a través del río Biobío, el puente Acrow se desmontó y sus 37 vanos separados se reutilizaron para uso permanente en otras partes de Chile, continuando un legado de servicio a través de una conectividad mejorada.